El deporte es, no solo una manera de relación entre el ser humano, sino también una excelente forma de divertirse.
Dejando aparte los beneficios sobre la salud, el deporte, en cualquiera de sus disciplinas es desde muy temprana edad una maravillosa escuela de aprendizaje para el resto de la vida.
Los códigos que se rigen en cada uno de los deportes, las reglas que se deben cumplir, el sufrimiento, el esfuerzo, la entrega, la ayuda al compañero en los deportes de equipo, la superación, el volverse a levantar tras una derrota o decepción, la manera de ganar o de perder, el saberse superior y tener la educación deportiva de competir, el creerse inferior pero luchar hasta el final....todas estas cosas, unidas al propio deporte son en sí la vida misma. Solo hay que saber empaparte de ellas para añadirlas al carácter de la propia persona y que te acompañen para el duro camino que es el día a día. Desde muy pequeños los padres deberían incluir el deporte en la vida diaria de los niños.
Ahora viene la elección de ese deporte,y eso a pesar de que muchos padres deseen elegir ellos para suplir su decepción por no haber sido un deportista de élite y querer que su hijo o hija sea el Messi o la Venus Williams del momento, deben ser los propios niños los que decidan que deporte desean practicar, aunque para ello tengan que probar más de uno. El deporte debe ser una alegría y parte del ocio en esta edad, y no una obligación y convertirse en un suplicio el momento del entrenamiento o la competición.
Disfrutar cada momento, y no dejéis de hacer deporte, ya sea compitiendo federado o con amigos cuando podáis.
El deporte mejora la calidad de vida.
He dicho. ;-)